Los anarquistas en Méjico y su contexto

  • Miércoles, Abril 17 2013
Mario López, el Tripa Mario López, el Tripa

Este es el resumen de la conferencia, que terminó en charla, que se dió en el CSA La Perrera el día 17 de abril:

El folleto tiene cuatro nombres: Mario López, Felicity Ann Rider, Braulio Durán y Mario Augusto Silva. Ellos son algunos de los muchas presas anarquistas que hay en las cárceles mejicanas. Las dos primeras están vinculadas por el mismo caso: un artefacto que estalló antes de tiempo, y un pasaporte ajeno. Otro por sabotaje, y el último por una incriminación basado en robo.

Pero todos tienen en común sufrir las duras condiciones carcelarias en Méjico. Abusos policiales, hacinamiento, y en el caso de Mario, tener que recuperarse de las quemaduras en las pésimas condiciones de salubridad que tiene una prisión. Éste pagó seis meses de cárcel, y ahora se encuentra en la calle, después de pagar 70.000 pesos mejicanos (más o menos 5 mil euros), esperando el veredicto del juez. Felicity se encuentra fugada, y los otros dos están en prisión, esperando las conclusiones judiciales.

El movimiento anarquista en Méjico ha procurado mantener una ayuda constante, y gracias a ello, dentro de la cárcel los miembros del grupo podían sufragar los gastos que se requieren, pues dentro de dichas prisiones todo depende de la capacidad de sobornar, incluso, dicen, se tiene que pagar para que pasen lista.

Contexto mejicano de lucha

En el país americano tiene especial actividad el movimiento insurreccional anarquista, la rama más física del pensamiento. Esto se debe a las cualidades, o defectos, típico del país. Méjico se ha caracterizado por fuertes represiones policiales, algunas veces incluso paramilitares, como en la Matanza de Atenco. En esta hubo dos muertos, y 36 violaciones, según una de las víctimas, que era española.

Según la ponente, que ha viajado varias veces al país y convivido con los anarquistas de allá, el problema más grande no es el narcotráfico; lo más perjudicial para Méjico es la alianza entre éste y el Estado, sobretodo cuando quedó elegido Felipe Calderón, del PAN, que con su política de mano dura contra los carteles, ha inundado las ciudades de militares y cometido incontables abusos de poder. Dice que se cometen asesinatos, desapariciones y torturas políticas, y que se utiliza al narcotráfico como justificante. Simplemente se dice que algo tendría que ver con las guerras entre los carteles, y toda la investigación queda ahí.

En muy pocas ocasiones se puede demostrar la persecución política, pero esto también lo utilizan a su favor, pues justifican toda brutalidad oficial bajo el eslogan “prevención de terrorismo". A varios de los presos anarquistas se les ha intentado judicializar por éste delito.

Y hoy las cosas no son mejor. Enrique Peñanieto, del PRI, utiliza las mismas tácticas que su antecesor para toda oposición política, metiéndolos a todos, anarquistas, comunistas, incluso al movimiento reformista estudiantil 132, en un mismo saco, y tildándolos a todos de peligro para la sociedad.

Pero Peñanieto tiene otro problema; durante la matanza de Atenco él era el gobernador del estado de Puebla, y por ende, responsable directo de la actuación de la policía. Hasta hoy, todo en la impunidad, mientras que algunas militantes físias, pero otras ideológicas, del movimiento anarquista, están teniendo que suplir las cárceles mejicanas.

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