Listas abiertas o listas desbloquedas. ¿es lo mismo?

Está de moda que los políticos propongan opciones que suenan a “transparente” y “participativo” aunque alguno no sepa ni lo que están pidiendo. Ante este ataque de demagogia no está de más aclarar los siguientes conceptos sobre las elecciones. Listas cerradas y bloqueadas: Los ciudadanos solo pueden votar por los partidos políticos en su conjunto y por lo tanto no tienen influencia en el orden de los candidatos. Esta es la opción actual de elecciones para el Congreso y el modelo por el que apuesta el PP y el PSOE, aunque a estos últimos les cueste reconocerlo.

Listas cerradas pero desbloqueadas: Es el actual sistema de elección para el Senado. Los ciudadanos eligen entre los nombres de una lista previamente elaborada por los partidos. En resumen: tener listas abiertas y desbloqueadas  consiste en que yo — elector — pueda elegir directamente a mi representante, por su nombre y apellido y no a través de un partido. Algunos países como Bélgica, Holanda, Suecia o Dinamarca utilizan este sistema. Este modelo es el propuesto por partidos como Izquierda Unida.
 
Listas abiertas: Listas abiertas serían aquellas elaboradas con candidatos propuestos por colectivos y ciudadanos, y no por los partidos políticos. Solo lo proponen movimientos como el 15M o Democracia Real Ya.
 
Pero, ¿cuál es el problema del modelo actual (cerrado y bloqueado)? Las elecciones quedan en manos de los partidos políticos, que son quienes elaboran las listas, con lo cual el Diputado electo tiene que agradecer su cargo a su partido y no a los electores, que tan solo han votado siglas y no personas. Entrar en esas listas es un privilegio que concede el partido con el consiguiente clientelismo para acceder a ellas y el posterior servilismo al partido, aun cuando eso conlleve deslealtad con los ciudadanos de la provincia que votaron la lista donde se incorporaba su nombre.
 
En cuanto a las listas abiertas, sin duda la opción en principio más democrática e igualitaria, hay que tener muchísima cautela, ya que el canto de sirena puede hacernos obviar que no todos los ciudadanos que quiera hacer política podrían presentarse en igualdad de condiciones económicas que los demás candidatos. Esto podría imponer un sistema mucho más rígido que el actual, en el cual solo los empresarios o personas apoyadas por lobbies pudieran tener opciones reales.
 
Para mí la apuesta es flexibilizar los procesos de primarias de los partidos, hacerlos tremendamente más democráticos, y concurrir a los comicios con listas desbloqueadas.

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