Acción e imaginación

La imaginación es la representación de imágenes sensoriales no solo visuales, sino auditivas, olfativas, táctiles, etc, en las zonas del cerebro donde se conforman partiendo de los estímulos procedentes de los sentidos. Muchos animales hacen esto, los humanos no somos los únicos animales que damos cuerpo a imágenes a partir de los estímulos sensoriales, en estas zonas cerebrales se da sentido a los estímulos eléctricos enviados por los receptores sensitivos, esto es, se les da un significado, muchas veces motor, o vinculado a zonas de acción y coordinación de movimientos musculares. En estas zonas de la imaginación comienza la selección de la información recibida para la acción y conducta del animal.

 

Lo que pasa es que esta imaginación no solo surje en presencia actual de los estímulos de los sentidos, sino que también puede activarse en ausencia de aquellos impulsos. Cualquiera ha visto soñar a un perro, mover sus patas, gemir, incluso aullar dormido, lo mismo o parecido que una persona. No parece complicado deducir que están imaginando que hacen cosas compatibles con estos movimientos o acciones, cosas que realmente no hacen aunque ellos creen que sí y se mueven como si lo hicieran.

Yo no sé cuál sea el proceso que permite esta rememoración de imágenes (sería tanto como explicar qué sean los sueños, o la memoria), no sé cuál sea el mecanismo de activación de imágenes sin estímulo sensorial, pero en los humanos, además, sabemos que esta activación puede hacerse también mediante el lenguaje, esto es, basta hablar, o pensar (que se hace también hablando pero para adentro), y se pueden evocar las imágenes apropiadas al discurso, es como si el lenguaje hiciera las veces de estímulo sensorial y accionara la imaginación lo mismo que una visión o un sonido actuales.

De manera que las personas, aparte de soñar como los animales (o incluso jugar como ellos ejercitándonos en habilidades motoras o psicológicas preordenadas a la acción), además tenemos una gran capacidad para hablar, pensar e imaginar pero sin actuar, sin hacer lo que se dice o se piensa, sin duda una gran habilidad apta para otro tipo de juegos más refinados, menos deportivos, con un gran componente de creatividad, de ruptura de nexos prácticos, incluso la simulación, el engaño ...

Esta capacidad específica de nuestra imaginación sin acción es además continuamente reforzada por nuestro medio social, donde no se puede llevar a la práctica todo lo que se dice o se piensa. ¿Cuántas veces quisiste matar a alguien que se lo merecía pero finalmente no lo hiciste?. ¿O cuántas disfrutaste soñando que lo hacías?.

No quiero decir que el uso de la imaginación sin acción sea malo, sería muy torpe por mi parte no reconocer la condición de posibilidad del juego, de la creatividad, del arte, las mismas relaciones humanas no serían lo mismo si no supiéramos parar una acción sugerida por nuestra imaginación.

Pero sí digo que en el campo de la lucha social, eso que muchos creemos que hacemos a diario, hay una hipertrofia de la imaginación en detrimento de la acción, hay en exceso de lucha simbólica, estética, meramente cultural, que sinceramente pienso solo está al alcance de quienes puede permitirse comer todos los días haciendo una cosa y pensando que hacen otra.

¿Cuántas veces vemos gestos, poses, de gente que solo sabe que salir en las fotos de tal o cual causa, sin que realmente hagan nada efectivo por la causa?.

¿Cuántos sindicalistas conocemos de los que a la tarde van a la manifa y por la mañana a tragar mierda en el trabajo?.

¿Cuántas veces leemos o escuchamos a teóricos impolutos, de razonamientos perfectos, que nunca estuvieron detrás de una barricada o siquiera en una protesta pacífica?.

¿Cuántos mensajes de facebook has mandado hoy?, ¿realmente crees que has contribuido a la lucha que sea?.

Vale que de todo tiene que haber, vale que todo suma, vale que unas personas son más hábiles que otras en esto del manejo de los símbolos, pero el problema es cuando esto es lo único que hacemos, o lo que consume nuestro esfuerzo cotidiano.

Prefiero explicarme este fenómeno de la inacción con esta suerte de indagación psicológica, prefiero pensar en el error como causa generalizada, a pensar en la cobardía, la farsa o la traición.

Insisto, nos hacen falta acción, ya ha llegado la hora de hacer, nadie pide héroes o heroínas, bastan acciones en cosas pequeñas, a la mano, de bajo riesgo, desobedece, subvierte, niégate a tragar, organízate con tus iguales, planead, ejecutad, sabotead, romped lo que tengáis a la mano, quítadles cada pequeño instrumento de su poder, y a pocos que seamos haremos mucho, a algunos incluso les bastará con una minúscula parte de lo que hablan o imaginan, como puede ser mi caso.

De lo contrario callemos y dejemos hacer.

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