Es la hora

Ya sabemos lo que está pasando en el barrio de Gamonal, barrio obrero con 70.000 habitantes, similar a Zamora, en una ciudad (Burgos) que apenas llega a los 180.000 habitantes.

Es un barrio que está padeciendo los efectos de la llamada crisis, que otros dicen estafa. Paro, miseria, desamparo de las instituciones donde muchos pusimos nuestra confianza, y que al cabo del tiempo nos hemos dado cuenta del error en que vivíamos.

Hoy ya sabemos que las instituciones democráticas no nos amparan cuando las cosas vienen mal dadas.

Hoy ya sabemos que por Ley antes se pagan las deudas a los bancos, aunque sea una deuda tramposa como la deuda pública, o darles dinero directamente de nuestros impuestos, o quitarlo de nuestros servicios públicos, todo eso antes que cuidar de la gente. Para esto se pusieron de acuerdo los que al parecer mandan en nuestro país, PP y PSOE, en setiembre de 2011, cuando modificaron en apenas un mes la Constitución Española, esa por la que nuestros padres y abuelos creyeron que luchaban.

Hoy ya sabemos que los políticos que nos mandan tienen amo, y cuanto más grande el siervo, más alto el amo. En Burgos el Alcalde, un tal Lacalle, sirve al tal Méndez Pozo, el cacique del lugar, constructor amigo de Aznar, condenado por corrupción a 7 años de prisión en 1992 (que saldó con 9 meses de cárcel), dueño de uno de los diarios de Burgos, el directo beneficiario de las obras en el barrio. Cómo nos suenan estas cosas también en nuestra pequeña ciudad del Tormes, también aquí hay amos y siervos, y gente desamparada, que no tiene más culpa que haberse creído la gran mentira de vivir en democracia.

Todo esto nos dice la gente de Gamonal, a todo esto se enfrentan en estos días, recibiendo los palos de servidores del pueblo que solo hacen su trabajo, un trabajo de mierda que habla bien de la mierda que tienen en el corazón, la misma mierda de periodistas que por llenar su estómago tienen podrida el alma, ¡ así se les atraganten las lentejas que se ganan contra la gente !.

Pero la gente de Gamonal sabe más cosas.

Sabe que se tienen unos a otros para enfrentarse a la indignidad, a la injusticia y a la indecencia.

Saben que tienen a su lado a la gente de bien, cada uno con lo que tiene a mano, incluso una pequeña palabra de aliento, una mirada de respeto, de reconocimiento de nuestra mutua necesidad de ayudarnos contra quienes nos quieren como ganado.

Saben que reventar un cajero, o quemar un contenedor, no es sino un acto de estricta rabia, esa pequeña justicia al alcance de quienes hagamos lo que hagamos por liberarnos, siempre será merecedor del castigo de las leyes que prostituyen con su asquerosa mano.

Sabemos de lo que hablamos cuando decimos de luchar, sabemos del dolor que cuestan las cosas importantes, somos trabajadores que nunca tuvimos nada gratis.

Sabemos organizarnos a la llamada de la necesidad, del orgullo de la tarea bien hecha, hacemos el mundo con nuestras manos.

Todo esto ya lo sabemos, por lo que ahora solo queda actuar, estar a la altura de los tiempos que nos ha tocado vivir, merecernos a quienes vengan después que nosotros, es una llamada a nuestra responsabilidad de personas libres y decentes, es la hora de poner cabeza y corazón a la tarea de quitárnoslos de encima, es la hora de levantarse.

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